Por Viridiana Lazarini El 1 de octubre fue una noche muy esperada por miles de seguidores que desde hace ya varios meses compraron sus entradas para el primer concierto en el Palacio de los Deportes, de este regreso inesperado de Caifanes.
La gran noche, que nos transportó a otra época, comenzó minutos después de las 21 horas, cuando se apagaron las luces y el escenario quedó iluminado justo donde se encontraba Diego Herrera con su teclado, para tocar “Viento”.
Momentos después se incorporaron Saúl, Alfonso, Alejandro y Sabo; con esta aparición el público comenzó a vibrar una atmósfera de alegría, de nostalgia, de buenos recuerdos; así que la noche era bastante prometedora.
Después de esa introducción, siguieron otros de sus grandes éxitos como: “El negro cósmico”, que hasta provocó que el público aplaudiera; “Nunca me voy a transformar en ti”; “Miedo”, con la que Saúl pidió a la gente que actuara sin temor y “Sombras en tiempos perdidos”.
Para ese momento habían transcurrido apenas 20 minutos del concierto y el público del Palacio de los Deportes se sentía muy emotivo; muchas de las personas fueron en grupos, y cada que la banda tocaba una canción, se abrazaban, cantaban y brincaban.
No hubo una sola canción que no fuera coreada por los fans, una sola canción que no fuera recibida con mucha euforia. Aunque claro, algunas de las rolas causaban mayor furor que otras, tal es el caso de “Miércoles de ceniza”, “Aquí no es así”, “Hasta morir”, “Antes de que nos olviden” y “Metamorféame”, la cual verdaderamente hizo saltar a todos los asistentes.
También hubo rolas que más allá de causar euforia, hicieron vibrar a la gente de una forma distinta, ya que crearon una atmósfera muy íntima y emotiva, y esto se percibió cuando Caifanes interpretó “Ayer me dijo un ave”, para la cual Alfonso y Diego dejaron sus instrumentos para tomar unos tambores y acompañar la melodía.
Después, la banda interpretó “Perdí mi ojo de venado”, que sin duda fue otra de las grandes favoritas de esa noche, “Mátenme porque me muero”, que fue acompañada por los aplausos del público, “Los dioses ocultos”, “Detrás de ti”, “Amanece” y la canción con la que se despedirían antes del encoré, “Nos vamos juntos”.
Y sí, los cinco Caifanes que hicieron historia se fueron del escenario para regresar minutos después y ofrecer lo último de esta gran noche.
A su regreso pusieron a bailar a todos con “La negra Tomasa”, para después continuar con “Nubes”. A ésta le siguió “La célula que explota” que, sin duda, fue la más emotiva de la noche entera.
Así, se volvieron a despedir de su “raza”, pero este adiós no fue el definitivo, ya que una vez más regresaron para ahora sí dejar el escenario.
No podían faltar “Afuera” y “No dejes que”, para ahora sí cerrar de manera colosal este concierto, el primero de otras fechas más que tendrán en el Palacio de los Deportes, donde lograron congregar a distintas generaciones, ya que sin importar la época ni la edad, muchos conocen el significado de Caifanes.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario