En un reino animal muy lejano…
En un reino muy lejano, me parece que se llamaba reino animal, ocurrían cosas dignas de escandalizar a las más recatadas conciencias. Sin duda no estoy hablando del reino vegetal porque ninguno de los habitantes producía clorofila, y por lo tanto se veían en la penosa necesidad de comerse unos a otros para obtener su energía.
No puedo asegurar que en ese lugar lejano el león era el rey, pero lo que sí es un hecho es que el ser humano definitivamente no lo era. A decir verdad, el humano era uno de los alimentos de mayor consumo, debido a que luego de años y años de preferencia se lograron describir sus importantes aportaciones nutrimentales.
Su sabor era exquisito, eso no generaba problemas a nadie… Sin embargo, los métodos de producirlo en masa, eso sí que despertaba gran indignación, sobre todo cuando se trataba de abundantes banquetes para las fiestas patronales o la Navidad.
Para engordarlo y hacerlo crecer con celeridad, se le inyectaban hormonas y se alimentaba a todas horas, en corrales donde sólo podía permanecer de pie o sentado, obvio, con la finalidad de optimizar el espacio. Eso sí, ciertas empresas contaban con estrictas normas de salubridad y sus trabajadores manipulaban el producto en trajes casi espaciales para garantizar condiciones asépticas.
También molestaba enormemente que como consecuencia de ciertas tendencias culinarias y regionales, incluso basadas en la medicina tradicional, ciertas variedades del humano se encontraban sobreexplotadas o en severo riesgo de extinción.
Para superar esta lamentable situación se establecieron decretos de áreas naturales protegidas así como normas que abarcaban desde el buen manejo industrial hasta dejar de llamarle mascota para denominarle animal de compañía. Antes de tomar estas decisiones, hubo protestas violentas con gritos y carteles que decían “No al consumo de humano, ellos también son animales”. Otros también se opusieron al uso de esta especie para espectáculos y otras actividades que lesionaban su dignidad, pero no tuvieron tanto éxito.
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